En León, la conversación política suele adelantarse siempre. Apenas empieza a asomarse el siguiente proceso electoral y ya comienzan las quinielas, los cálculos, las especulaciones y, por supuesto, las bardas y las portadas de las revistas de sociales que aparecen como por arte de magia.
La sucesión municipal rumbo a 2027 no es la excepción.

En cafés, mesas de análisis y grupos de WhatsApp de la política local ya empezó el desfile de nombres. Los adelantados hacen lo suyo: recorren colonias, se dejan ver en eventos, multiplican reuniones y procuran aparecer en todas las fotos posibles. Es el ritual de siempre. Así, en la conversación pública empiezan a mencionarse perfiles como Allan León Aguirre, Jorge Espadas, Jorge Jiménez Lona, Aldo Márquez y otros actores que ya orbitan alrededor de la gran pregunta que, tarde o temprano, se hará inevitable: ¿quién quiere gobernar el municipio de León en 2027?
Elecciones 2027
Pero entre tanto ruido político hay un detalle que llama la atención.
Se habla mucho de quienes quieren ser precandidatos o candidatos, pero muy poco de quienes realmente conocen el funcionamiento del gobierno municipal desde adentro. La discusión pública suele quedarse en la superficie: quién se mueve más, quién aparece más seguido en eventos, quién logra posicionarse mejor en el imaginario político de la ciudad.
entras tanto, pasan prácticamente desapercibidos perfiles que hoy ocupan responsabilidades centrales dentro del propio Ayuntamiento.
Ahí están los síndicos Román Cifuentes Negrete y Ma. Esther Santos de Anda.

En la lógica mediática de la política local no suelen ocupar titulares ni protagonizar la conversación pública. Sin embargo, en la dinámica real del Cabildo, su papel dista mucho de ser Y midecorativo. Son parte del núcleo donde se procesan decisiones importantes del gobierno municipal.
Román Cifuentes preside comisiones vinculadas con gobierno, seguridad pública, tránsito, prevención del delito, servicios públicos y movilidad. Ma. Esther Santos encabeza responsabilidades relacionadas con patrimonio municipal, cuenta pública y desarrollo institucional. En ambos casos, las responsabilidades que tienen dentro del Ayuntamiento dialogan directamente con su formación profesional: él desde el ámbito jurídico y de seguridad; ella desde el manejo financiero y patrimonial de la administración pública.
Y eso abre una pregunta que rara vez se plantea en la conversación política de la ciudad:
¿Por qué esos perfiles casi nunca aparecen en las listas de aspirantes serios?
En León, seguimos cayendo en una confusión frecuente: equiparar visibilidad con capacidad. El que más se mueve parece el más competitivo; el que más se promueve parece el más preparado. Pero gobernar una ciudad como León exige algo más que presencia política.
León no es una alcaldía sencilla. Es una ciudad que arrastra problemas estructurales en seguridad, presión social sobre los servicios públicos, crecimiento urbano acelerado, movilidad complicada y saturada, y una desigualdad territorial que no se resuelve con discursos o apariciones públicas constantes.
Para conducir una ciudad de ese tamaño se necesita algo que hoy escasea en la política contemporánea: oficio.
Oficio para entender el entramado legal del municipio. Oficio para navegar los límites presupuestales. Oficio para distinguir entre lo políticamente rentable y lo administrativamente viable.
Ese oficio suele formarse lejos del reflector. Está en quienes revisan expedientes, negocian acuerdos dentro del Cabildo y conocen de primera mano dónde se atoraban —y dónde se destrababan— las decisiones de gobierno.
Por eso quizá valdría la pena comenzar a ajustar la conversación política local.
Menos fascinación por los adelantados y más atención a quienes ya están operando el gobierno. Menos pasarela de aspirantes y más discusión sobre capacidades reales.
Porque, si de verdad se quiere hablar en serio de la sucesión municipal, entonces la lista de perfiles no debería limitarse a quienes hoy recorren colonias o multiplican reuniones políticas.
También habría que voltear a ver a quienes ya conocen el funcionamiento del municipio desde sus entrañas.
A veces, los futuros gobernantes no están en la lona publicitaria.
A veces, están en la mesa donde se toman las decisiones.
La Silla Vacía





